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Mostrando entradas de 2013
Me superas. Se me agarrota el corazón y se me colapsa la sangre en las venas Como si la abulia o el nihilismo se quisieran instalar dentro, desde la cabeza a los pies. Los recuerdos invaden mi mente con la única función de llenarla de mierda hasta pudrirla. Cómo olvidar de una puñetera vez, borrarte, venenosa. Maldito el día en que me paralizaste por dentro. Pero qué voy a pretender, si fuiste lo único cierto.   Las cosas que de verdad hacen sentir, son las que te ponen los pelos de punta las que hacen que tu piel se vuelva de gallina un nudo en la garganta o borrosos los ojos. Las que provocan que una corriente eléctrica golpee tu pecho las que asaltan al corazón. Nos sentimos realmente vivos en pequeños instantes. Qué ironía que las cosas más insignificantes le otorguen sentido por completo a una vida al tiempo, que lo vuelvan inmenso, eterno y que a la vez ocurran como si de pestañear se tratase queriendo pararlo. Pero yo no quiero...

Caída libre.

Me encuentro desarmada y me paraliza el miedo. Me aterroriza que le hayas dado color a la estación porque en mi mente sé que todo eso acabará de repente cuando me encuentre con la realidad de frente. Cuando arriesgas todo y caes, luego ya no puedes. Tienes vértigo y te vuelves cobarde. Esta vez el acantilado se ha disfrazado de esperanza y yo ya he caído. Tenía unas vistas preciosas creaba, mariposas en el estómago y tanta luz, que no pude ver la altura a la que estaba. Mi corazón ya no está para hacer caída libre, y esta vez no hay cuerda de seguridad, así que no voy a lanzarme al maldito y atractivo abismo. Y joder, yo quería. Quería perderme ahí quería el subidón de la caída quería el aire a toda velocidad Llenándome el alma vacía. Quería gritar contigo al caer para que aquel fuese el lugar “donde solíamos gritar”. Quería que me vieses ahí arriba valiente. Pero ser valiente a veces, sí es cuestión de suerte. ...
Sólo quería fugarse de allí y correr, correr a sus brazos. Huir de la soledad y de la tristeza. Huir del presente Y reencontrarse con la calidez de un abrazo, Y las pequeñas descargas del corazón que se sienten, al ver su figura a lo lejos. Que vuelva el caminar despacio, el olvido de la razón, y del espejo. Y dejar que su mirada entrase por completo y la invadiese por dentro. Dejar que desnudase su muralla y sus pensamientos. Y volver a bailar con los vientos, y olvidar el pasado que ametralla .

Skinny love.

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Llega un día en el que tu yo auténtico, tras mucha lucha a su espalda para poder salir sin miedo, totalmente libre, siente el fracaso y la derrota. Y se vuelve. Se quiebra y se vuelve. Sientes que tu "yo" ahora, es un conjunto de cosas que odiabas sobre ti, que afloran. Ni tú misma te soportas, te consumes. Es tal el grado de autodestrucción y desesperación que tu persona interna y externa torna en un valor negativo.  Como si toda tú fueses una deuda infinita, y le rindieras cuentas a tu corazón, a tu cabeza y a todo tu cuerpo. Una deuda de caricias, de besos y abrazos, de sonrisas aproximándose y belleza propia reflejada en la mirada de otra persona. Un exceso de decepción y soledad. No existía el consuelo en ninguna otra persona. No hay consuelo. No lo hay. Vivo desesperada buscando entre mis pequeños pedazos de vida, pero parece que ni con ellos conmigo ahora, mi vida es vida. Y, lo siento, mucho. Siento poco lleno el corazón aunque vosotros esteis d...

Ausencia.

Todo se resume en ausencia.  Como si todos los sentimientos se hubiesen mudado de corazón. Ausencia de pasión, de cualquier atisbo de emoción. Ausencia reflejada en una mirada vacía, Una mirada que recorre líneas de baldosas, Mientras las piernas sólo dibujan curvas, Porque mirar a los lugares a donde siempre miraba ahora no servía de nada, Porque volvería a haber ausencia. Si se alzaba un instante era para observar más líneas, circunscritas por raíles, dirigidos a un atractivo infinito. Y marcharse, lejos, muy lejos y escapar. A veces también se viaja con las personas. Quizás tú me enseñes a olvidar. La trayectoria de los pies comenzaba a desafiar a la de mi mirada. Qué era todo aquello que sobresaltaba a la monotonía diaria. Música. Adorable medicina. Jodida necesaria medicina. Base de cualquier terapia que se precie, con base en los pies, soporte de toda esta pesada carga. Capaces de aligerar cualquier sentimiento, por toneladas que pese. Hacedle el amor al...

1995.

En 1995 mensajes se resumían pasiones sin medida, derrotas, llantos de alegría, de incertidumbre, de desesperación, de frustración y de despedidas. En 1995 nacían, y en 1995 moría. Moría en cada suspiro, en cada mirada vacía, en cada roce de su piel, en todos los momentos que podía respirar el aire más puro que el viento le regalaba cada vez que se paseaba  por su pelo en los meses de otoño. Moría cada vez que paseaba sola por todos aquellos rincones que antes invadían. Moría cada vez que no se reconocían. Murió cuando se olvidó de protegerla el pasado mes de Abril. Murió cuando ya no recordaba nada hasta Enero. Murió cuando se olvidó del nosotros que formaban. Murió cuando olvidó que era lo más importante que tenía en su vida.