1995.
En 1995 mensajes se resumían pasiones sin medida,
derrotas, llantos de alegría, de incertidumbre, de desesperación, de frustración
y de despedidas.
En 1995 nacían, y en 1995 moría.
Moría en cada suspiro, en cada mirada vacía, en cada
roce de su piel, en todos los momentos que podía respirar el aire más puro que el viento
le regalaba cada vez que se paseaba por
su pelo en los meses de otoño.
Moría cada vez que paseaba sola por todos aquellos
rincones que antes invadían.
Moría cada vez que no se reconocían.
Murió cuando se olvidó de protegerla el pasado mes
de Abril. Murió cuando ya no recordaba nada hasta Enero. Murió cuando se olvidó
del nosotros que formaban. Murió cuando olvidó que era lo más importante que tenía en su vida.
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