Me superas. Se me agarrota el corazón y se me colapsa la sangre en las venas Como si la abulia o el nihilismo se quisieran instalar dentro, desde la cabeza a los pies. Los recuerdos invaden mi mente con la única función de llenarla de mierda hasta pudrirla. Cómo olvidar de una puñetera vez, borrarte, venenosa. Maldito el día en que me paralizaste por dentro. Pero qué voy a pretender, si fuiste lo único cierto. Las cosas que de verdad hacen sentir, son las que te ponen los pelos de punta las que hacen que tu piel se vuelva de gallina un nudo en la garganta o borrosos los ojos. Las que provocan que una corriente eléctrica golpee tu pecho las que asaltan al corazón. Nos sentimos realmente vivos en pequeños instantes. Qué ironía que las cosas más insignificantes le otorguen sentido por completo a una vida al tiempo, que lo vuelvan inmenso, eterno y que a la vez ocurran como si de pestañear se tratase queriendo pararlo. Pero yo no quiero...
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