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Mostrando entradas de junio, 2013

Ausencia.

Todo se resume en ausencia.  Como si todos los sentimientos se hubiesen mudado de corazón. Ausencia de pasión, de cualquier atisbo de emoción. Ausencia reflejada en una mirada vacía, Una mirada que recorre líneas de baldosas, Mientras las piernas sólo dibujan curvas, Porque mirar a los lugares a donde siempre miraba ahora no servía de nada, Porque volvería a haber ausencia. Si se alzaba un instante era para observar más líneas, circunscritas por raíles, dirigidos a un atractivo infinito. Y marcharse, lejos, muy lejos y escapar. A veces también se viaja con las personas. Quizás tú me enseñes a olvidar. La trayectoria de los pies comenzaba a desafiar a la de mi mirada. Qué era todo aquello que sobresaltaba a la monotonía diaria. Música. Adorable medicina. Jodida necesaria medicina. Base de cualquier terapia que se precie, con base en los pies, soporte de toda esta pesada carga. Capaces de aligerar cualquier sentimiento, por toneladas que pese. Hacedle el amor al...

1995.

En 1995 mensajes se resumían pasiones sin medida, derrotas, llantos de alegría, de incertidumbre, de desesperación, de frustración y de despedidas. En 1995 nacían, y en 1995 moría. Moría en cada suspiro, en cada mirada vacía, en cada roce de su piel, en todos los momentos que podía respirar el aire más puro que el viento le regalaba cada vez que se paseaba  por su pelo en los meses de otoño. Moría cada vez que paseaba sola por todos aquellos rincones que antes invadían. Moría cada vez que no se reconocían. Murió cuando se olvidó de protegerla el pasado mes de Abril. Murió cuando ya no recordaba nada hasta Enero. Murió cuando se olvidó del nosotros que formaban. Murió cuando olvidó que era lo más importante que tenía en su vida.