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Mostrando entradas de septiembre, 2014
Hay días en los que no paro de pensar, que ojalá fuese mi cama, aquel sitio en el que soliésemos gritar. Gritarte; tan fuerte y tan alto que la voz se entrecorte por la falta de oxígeno entre tus poros y los míos. Escucharte; banda sonora de mis días, querrías? Marcar el tic tac de mi compás. Leerte; los labios, y tu mente Verte; sonreír y punto. De(gustarte); se me dilatan la sístole y diástole de las pupilas con la luz que irradias, y se me paraliza la parte amarga de las gustativas. Tocarte; como si te deshicieras con el paso de mis yemas, como si descubriese un múltiplo superlativo de la suavidad, y a la vez, con el ímpetu y la agresividad del impaciente con el mayor mono de la historia. Eres como esa falsa libertad cuando te sacas los zapatos y te pones a bailar descalza hasta que se te clava algo en la palma de los pies. Un pinchazo que te recorre de arriba abajo asegurándose de que la realidad se ha instalado. Y trae con ella llaves y múltiples cerr...