Good Things Take Time.
Ése ha sido mi lema durante los últimos meses. Una actitud. Un cambio. Un alejarme de tu toxicidad, de tu pesimismo, de tu carga, que echabas como un vómito, prácticamente todos los días, sobre mí. Porque me arrastraste a ver todas las tonalidades del gris. Y cuando me soltaste yo solo pude diferenciar un negro tan puro, que mandé a la mierda tus grises, tus verdes, tus rubios y todas tus tonalidades. Con el paso de los meses, el tiempo fue difuminando mis puntos de vista, hasta crear un poco de blanco, de claridad y de luz. Y es que siempre me ha costado más empezar cosas a ras de suelo, desde cero, que continuar con lo que ya está abierto. Soy constante con lo que quiero, aunque merezca algo mejor. Heridas que yo creía desinfectadas. Pero de nuevo volvías a reírte a mis espaldas. Eres tan cobarde que ni siquiera dejaste una explicación o tuviste el valor de decir adiós. Me vendaste los ojos con mentiras. Me acaparaste. Me hiciste creer que la culpa era mía con excusas ...