No sé si esta melancolía me la pone entre los dientes el silencio,
o tú invadiéndome por dentro
a golpe de altavoz.
Fuera hoy no es invierno, pero si en mi propia estación
esa que no sabe de calendarios pero sí de recuerdos.
Por favor
no dejes de protagonizarlos.
No sé si estoy siguiendo o no el guión,
no lo encuentro entre tantos papeles que estoy perdiendo.
No entiendo este antagonismo con el tiempo,
creo que es gracias a ti por lo que no me congelo
no dejes de tener ese efecto.
Me pesan o me sobrepasan las semanas
como si de kilómetros te hablara
no quieras ser la estación
no te conviertas en mi estación.
Por favor
sigue siendo calor.
He cogido un color al azar para vaciarme
y se me ha abalanzado el rojo entre las manos.
No pienso explicarte la metáfora por no ser redundante.
Los espacios,
si tú no los llenas,
sólo son cuatro paredes que me encierran
y tras pasar un tiempo entre ellas,
me he dado cuenta
de que se me da de puta madre compadecerme de mí misma.

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