Las malditas almas de hospital que tantas vidas salvan.
Me molesta
estancarme en la posición estática del desesperarme sistemáticamente.
Me molesta el
aire,
me molesta la ropa,
me molesta la
piel,
me molestas tú
por dentro.
Tropiezan los malestares
en mi cabeza como títeres a los que se les enredan las cuerdas.
Das un paso hacia
delante y dos para atrás cuando eres tú mismo el centro de los problemas.
Más es menos si
hablamos de miedos.
Dos lados de un
espejo en el que el reflejo es tu mayor enemigo.
Gozamos de la
vida mientras estamos drogados de sensaciones idealistas.
Taso en pálpitos
las experiencias que me hacen sentir viva.
Vacío es como
noto ahora el pecho, porque es muy bajo el registro.
Tropiezo de nuevo
con mi cabeza
Zapateando
los recuerdos hacia todas mis esquinas
Nasas
que flotan sin yo poder ahogarlas
Las
salas de espera son siempre tan melancólicas
Casi
sin darte cuenta ya te has puesto triste, niña de ojos grises.
Sé
que nuestras vidas siguen en espera a que empecemos a despertarlas.
Las
malditas almas de hospital que tantas vidas salvan.
Van
y vienen las personas como una función con público en horario de fin de semana
Naces
de nuevo cada vez que notas la adrenalina al representarla
Lástima
que a veces no nos atrevamos porque el miedo nos impide ser humanos.
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