Eres el verbo ser en todos los tiempos, y yo que pensaba que eran todos pasados.
Se me ha dado por recordarte otra
vez, y traerte del pasado para hacerte presente en este acto estúpido. Verás, a
veces me siento perdida sobre lo que fuiste, eres o serás.
Eres el laberinto del que aún no
conseguí salir.
Eres el meteorito que calló
derribando toda corteza o capa superficial que me proteja.
Eres mi Pepito grillo sin darte
cuenta de que te llevo sobre los hombros
y si, eres esa maldita insignificancia que no es
consciente de todo lo que pesa
porque en el fondo la conciencia es
una de las cosas que más te aplasta.
Eres un cuarto de mi yo porque
cuando te fuiste te llevaste un pedazo.
Eres un “y si”, un condicional
constante.
Eres musa en nuestra condición
póstuma.
Eres el verde que más esperanzas me
quitó.
Eres mi primer beso, mi primer
sexo, mi primer amor.
Eres mi ni punto de comparación.
Eres la espina que te clavas cuando
pensabas que las habías quitado todas
después de atreverte a rociar tu
piel con el perfume de la flor más hermosa.
Eres la astilla del antes de
pulirme y darme forma como persona.
Eres el moratón de mis rodillas
después de haber aguantado hasta caer.
Eres mi mayor acierto y mi mayor
fallo a la vez.
Eres todavía anilla de una lata que
juega entre mis llaves a ser llavero
y a traerme de vuelta a lo que yo
sentí como hogar hasta Enero,
hasta que terminó el invierno ahí fuera,
y empezó aquí dentro.
Y es que tú siempre has sido casa, de esas que
me salvaban
y no sólo a mi, porque una de tus
sonrisas ponían paz a mil partidas y batallas.
Eres el par extraviado que le daba
sentido al montón perdido que implico.
Eres la muerte más digna y con la
cara más bonita
y en la que cualquiera caería
no sin antes encontrar la maldita
paz interior a la que tanto rondaba.
Eres el domingo más astromántico que
he conocido.
Eres el aire que respiraba
aquello que más inspiraba,
a ser mejor.
Aquello que ahora me ahoga
que quiero espirar,
antes de que la que expire sea yo.
Eres, eres, eres
Deja de serme nada, es como si te
tuviese en mis venas
un vínculo de sangre que condena.
Y a esas no puedo quitármelas
y aún así nadaría en ellas sólo por verte sirena.
Eres, eres, eres
Y no te atreves a ser de una vez,
transparente.
Esta vez, tu pasado se vuelve
presente
y vuelves a ser cobarde
Y a mí ya me da igual
porque ya no eres conmigo
pero yo sin ti, soy la mitad
de mi yo contigo.

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