"Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres."
La dulce nada que sabe a tanto y acaba llenando tan poco
cuando te quitas la venda de los ojos y la realidad queda descubierta. Te veía
enorme, me veía a tu lado y ahora veo que no soy más que una mancha de algo
que se ha quedado pegado a la suela de tus zapatos.
Me creí tu estrella y te creí príncipe que busca y
encuentra, que mira y observa la
distancia a la que está lo que más le
llena como si fuese de otro planeta. Me he dado cuenta de que yo no soy tu
rosa, que ya tienes la flor más hermosa y yo solo soy una pieza más del montón
mediocre.
Que lo que tengo pendiente por domesticar es a mí misma, para que
deje de ser impulso y lleve por bandera el amor a uno mismo. Que suelte las envidias porque
la única que tiene la culpa de no cumplir las expectativas soy yo. Que deje de
perseguirlas, que las únicas que importan, son las mías.
Quizás eres farolero que gobierna todas mis albas y puestas
de sol sin yo quererlo, porque he dejado que entrase tu luz y nunca he visto
nada más claro que el que quiero que estés a mi lado de la misma forma en la
que yo quiero estarlo.
Quizás yo sea como ese borracho, que no para de beber de tus
palabras para olvidarse de ti. Eres
el alcohol que más me emborracha. Se me está empezando a pasar tu efecto, y no quiero. Me haces reír a carcajadas y la tuya es la
mejor de las resacas. Lo peor es cuando tu sensación, que embriagaba mi cabeza,
al día siguiente, pierde nitidez y se aleja en el tiempo. Pensaba que nunca me
iba a ver recuperada, pero llegaste tú, o yo te traje, o te trajo mi casualidad
empeñada en verme de una vez desintoxicada de un par de malas rachas. Tocaste
por completo mi epicentro de recuperación, y el efecto se expandió en un radio
de mil mariposas por mi estómago con conclusión en mi boca.
Que no entiendo cómo puede cogerte ese alma en el pecho. Que
eres calma y abismo al mismo tiempo. Que
eres fortaleza y rey de las sonrisas que me sacaste en pleno desierto.
Y no, tú no eres
estrella, tú abarcas constelaciones enteras.
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