Me consumí como un poema que arde lento queriendo volverse beso. Pero es que tus labios eran los versos que yo más prefería leer. Y no es justo que no dejes de doler. Mermas tanto mi costado que ya ni eres musa, ya sólo encuentro una voz que no me abandona, que es intrusa. Me siento epicentro de conciencia,  de juicios de apariencia sin ningún tipo de condolencias.

Me tienta la idea de
                          
                                     Abandonar
                                             
                                                       Dejarme
                                                                           Caer

Y admitir que soy la puta por excelencia en cuanto a emociones.


Me estoy rindiendo nada más levantarme. Ya no me soporto, el problema no está fuera si no dentro. Me creí heroína de causas perdidas y no fui capaz de salvarme a mí misma. Aún no me he encontrado y cada vez soy más adicta a la ilusión que me he puesto enfrente de mis narices a la que llamo mi vida.

Y lo que marea es el vaivén de tanta curvatura constante en labios y mirada. Y lo que amarga es el sabor de saber que eres perdedor de tu propia batalla. Mis defensas van cayendo como piezas de ajedrez. Y yo, estúpida, que en vez de ir ascendiendo estoy cerrando los ojos, acentuando mi dejadez, mirando a otro lado y creando un espejismo tristísimo.

Soy un títere que no es capaz de escapar de sus cuerdas. Sólo quiero dar la función por perdida. Que el show no va a continuar. Que no habrá más luces, cámara y acción en tu cama. No habrá más primer plano de tu cara. No habrá más bandas sonoras con mi nombre en tu boca. No habrá más expediciones por las constelaciones que formaban los lunares de tu espalda. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Poema perdedor

Sabes qué? - Sigo buscándote. Por qué - Te fuiste? - Qué te llevaste?